Trampa estándar
La
cara oculta, Mateo Maté
Galería NF. Monte Esquinza 25 Madrid.
Hasta Noviembre.
Antonio Castro Gálvez.
Excepto en desvanes o anticuarios no es
usual ver cuadros girados donde lo que advertimos es simplemente el bastidor y
la tela basta, este lenguaje emplea Mateo Maté
en su exposición La cara oculta, el lenguaje “pictórico” con el que el autor
se comunica con el espectador es simple y quizás áspero, formas geométricas y
laberínticas que actúan como bastidor del cuadro, haciendo visible de esta
manera el afán de control sobre la creación artística que inició la Academia Francesa
en el siglo XIX y aún hoy perdura en las medidas y formatos estandarizadas de
los soportes pictóricos, hay que resaltar que los formatos empleados por Mateo
para elaborar estas obras son hechos ex proceso para el , no siguen unas
proporciones preestablecidas, toda una declaración de intenciones.
La vocación de crítica social es muy
clara en la trayectoria de Mateo Maté, el uso asiduo de la península ibérica
como símbolo que el autor reduce en escala y simplifica su funcionamiento ( de
estado a hogar) para que el espectador comprenda el funcionamiento del mismo
con mayor claridad.
A pesar de la rudeza inicial de las piezas,
su comprensión es fácil , los listones de madera que componen el bastidor del
lienzo son reformulados por Mateo y se transforman en líneas que van
componiendo un laberinto o incluso las rejas de una cárcel, creando así el
simbolismo que tras lo que vemos del arte, arte visto como pintura, se esconde
un camino oculto tortuoso y difícil en el que muchos artistas se pierden a si
mismos y su estilo, como nosotros nos perderíamos en el laberinto, aunque nos
pueda parecer de una modernidad absoluta, la idea de soporte como imagen per se
ya fue desarrollada por artistas del barroco en el trampantojo, Mateo da a este
concepto una vuelta de tuerca y emplea un lenguaje meta-artístico para plasmar este concepto de control
sobre los formatos artísticos iniciado por las academias como una cárcel para
la libertad de creación y en ultima instancia la sociedad.
Además de los cuadros castigados de cara
a la pared, como dice el propio artista, la exposición se completa con un
laberinto hecho por postes separadores, que conducen y alejan al visitante de
las obras , aumentando así la sensación de desconcierto y una pieza hecha
también con bastidores de madera y de carácter plenamente escultórico.
El uso de los postes separadores como
elemento de creación ya podemos verlo en su exposición de 2012 Delimitations,
realizada en varios museos del mundo, como en el Herzliya
Museum of Contemporary Art de Israel, y donde el artista recrea la silueta de
un país o continente atendiendo a sus delimitaciones geográficas (costas) y
repite a menor escala los mecanismos de control de masas , el propio sistema de
seguridad del museo como satélites que controlan a los visitantes que equivalen
a la población y la seguridad del museo como la fuerza armada que impide el
paso a dichas zonas delimitadas, en obras como esta vemos la crítica social que
Mateo busca en sus obras.
Mateo estudia
cada objeto y cada estrato de la realidad mediante una técnica que el mismo
denomina “técnica perforativa”, es decir, desnudar el elemento de todos sus
contextos y prejuicios y estudiar su esencia desde múltiples perspectivas para
transmitirlo al espectador, y esto es lo que nos ofrece en La cara oculta, nos muestra su denuncia a los métodos de control de
la producción artística y el caos que esto genera en el artista, de esta forma
Mateo crea una serie sin cánones artísticos respaldada por un profundo estudio
previo del funcionamiento del mundo del arte y la realidad del artista.
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